Tres huracanes en el Atlántico: José, Katia e Irma se fortalecen


El huracán Irma, uno de los ciclones más fuertes jamás registrados en el Atlántico, está golpeando las Islas Vírgenes del Norte y se mueve hacia Puerto Rico después de destrozar una serie de pequeñas islas del norte del Caribe, donde al menos tres personas murieron.

La tormenta es uno de los tres huracanes en la cuenca del Atlántico. Es la primera vez en siete años que hay un trío de huracanes al mismo tiempo en esa parte del mundo.



El núcleo de Irma golpeó a Barbuda antes de trasladarse sobre San Martín y Anguila y partes de las Islas Vírgenes Británicas.

Sus vientos máximos sostenidos de más de 290 kilómetros por hora estaban muy por encima del umbral de 252 kilómetros por hora de una tormenta de categoría 5.

El poderoso centro de Irma pasará justo al norte de Puerto Rico – un territorio estadounidense de unos 3,4 millones de personas – el miércoles por la noche, provocando fuertes lluvias y peligrosas oleadas de tormentas costeras, dijeron meteorólogos.

Leyla Santiago, de CNN, en la capital puertorriqueña de San Juan, dijo que ya había interrupciones de energía eléctrica debido a que fuertes vientos azotaron la isla y el centro de la tormenta se movió justo al lado de la costa noreste.



Tres huracanes en el Atlántico: José, Katia e Irma se fortalecen Tres huracanes en el Atlántico: José, Katia e Irma se fortalecen Reviewed by Santiago JM on septiembre 07, 2017 Rating: 5

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“Venir a Cristo” es una frase muy común en la Santa Escritura. Se usa para describir esas acciones del alma por las que, abandonando de inmediato nuestros pecados y nuestra justicia propia, volamos hacia el Señor Jesucristo y recibimos Su justicia para revestirnos con ella y Su sangre para que sea nuestra expiación. Venir a Cristo, entonces, encierra el arrepentimiento, la negación de uno mismo y la fe en el Señor Jesucristo. Incluye en sí todas esas cosas que son el acompañamiento necesario de estos grandiosos estados del corazón, tales como la creencia en la verdad, la diligencia en la oración a Dios, la sumisión del alma a los mandamientos del evangelio de Dios y todas esas cosas que acompañan el amanecer de la salvación en el alma. Venir a Cristo es la única cosa esencial para la salvación de un pecador. Quien no viene a Cristo, haga lo que haga y crea lo que crea, está todavía en “hiel de amargura y en prisión de maldad.” Venir a Cristo es el primerísimo efecto de la regeneración. En el momento en que el alma es vivificada, de inmediato descubre su condición perdida, y se horroriza ante esa condición, busca refugio y creyendo que Cristo es el refugio adecuado, vuela hacia Él y descansa en Él