Devocional: Y ustedes son de Cristo!



Tú eres de Cristo por dádiva, pues el Padre te entregó al Hijo. Eres suyo porque fuiste comprado por sangre y porque Él pagó el precio por tu redención por medio de su entrega, porque te has consagrado a Él. Por relación, porque recibiste su nombre y fuiste hecho hermano suyo y coheredero.

Trabaja activamente para mostrarle al mundo que eres el siervo, el amigo, la novia de Jesús.

Cuando seas tentado por el pecado, responde: “No puedo hacer esta gran maldad, pues soy de Cristo”. Hay principios inmortales que prohíben que el amigo de Cristo peque.

Cuando tengas la oportunidad de ganar dinero mediante pecado, di que eres de Cristo, y no lo toques. ¿Estás expuesto a dificultades y peligros? Mantente firme en el día malo, recordando que eres de Cristo. ¿Estés en un lugar en el cual los demás están ociosos y sin hacer nada? Trabaja con todas tus fuerzas, y cuando el sudor de la frente te tiente a perder el tiempo, clama: “No. No puedo detenerme porque soy de Cristo”. Si no hubiese sido comprado por sangre, sería como Isacar “echado entre dos alforjas” (Génesis 49:14), pero yo soy de Cristo, no puedo holgazanear.

Cuando el seductor atractivo del placer te tiente para apartarte de la senda del bien, contesta: “Tu seducción no me atrae, yo soy de Cristo”.

Cuando la causa de Dios te llame, entrega tu yo y tus bienes, porque eres de Cristo, Nunca ocultes Io que profesas. Sé uno de esos cuyos modales son cristianos, cuyo lenguaje es como el del Nazareno, cuya conducta y conversación tienen tanta fragancia celestial que todos aquellos que te vean, sepan que perteneces al Salvador, pues reconocen en ti los rasgos del amor y el rostro de santidad del Señor.

En la antigüedad decir: “Soy romano” implicaba integridad, Razón suficiente entonces para permitir que un argumento de santidad sea decir:

“Soy cristiano”.

Devocional: Y ustedes son de Cristo! Devocional: Y ustedes son de Cristo! Reviewed by Santiago JM on agosto 29, 2016 Rating: 5

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“Venir a Cristo” es una frase muy común en la Santa Escritura. Se usa para describir esas acciones del alma por las que, abandonando de inmediato nuestros pecados y nuestra justicia propia, volamos hacia el Señor Jesucristo y recibimos Su justicia para revestirnos con ella y Su sangre para que sea nuestra expiación. Venir a Cristo, entonces, encierra el arrepentimiento, la negación de uno mismo y la fe en el Señor Jesucristo. Incluye en sí todas esas cosas que son el acompañamiento necesario de estos grandiosos estados del corazón, tales como la creencia en la verdad, la diligencia en la oración a Dios, la sumisión del alma a los mandamientos del evangelio de Dios y todas esas cosas que acompañan el amanecer de la salvación en el alma. Venir a Cristo es la única cosa esencial para la salvación de un pecador. Quien no viene a Cristo, haga lo que haga y crea lo que crea, está todavía en “hiel de amargura y en prisión de maldad.” Venir a Cristo es el primerísimo efecto de la regeneración. En el momento en que el alma es vivificada, de inmediato descubre su condición perdida, y se horroriza ante esa condición, busca refugio y creyendo que Cristo es el refugio adecuado, vuela hacia Él y descansa en Él