ISRAEL: ¿Qué espera el mundo para reaccionar?



la violencia palestina no cede. Ya van casi diez muertos judíos, víctimas de ataques con cuchillos, destornilladores y embestidas deliberadas de automóviles. Hoy  esta nueva intifada escaló un nivel: un palestino entró con un arma de fugo a un autobús y disparo indiscriminadamente contra los pasajeros, matando a tres Israelíes.

Esta violencia no es espontánea Es provocada e incitada desde los medios de comunicación social y desde ámbitos políticos. Y también desde algunas mezquitas.
¿Qué espera el mundo para salir de su silencio y condenar la violencia palestina y a sus incitadores?
Imagínese si se tratara, como dice Bret Stephens en el Wall Street Journal, de cualquier otra población que comienza a matar a cuchillazos a otra. O imaginese si un cura, o un rabino, en cualquier lugar del mundo sacara su cuchillo y dijera desde su púlpito “tenemos que asesinar a tal o cual población”. El mundo entero reaccionaria inmediatamente. Las Naciones Unidas condenarían la violencia racial. La Union Europea, el Papa, todas las organizaciones que defienden los derechos humanos, alzarían su voz de protesta y lo mismo harían todos los presidentes de todos los países del mundo.
Pero, como dijo el Primer Ministro de Israel Benjamin Netanyahu en su discurso hace unos días en las Naciones Unidas, cuando se trata de Israel, el mundo permanece en silencio. No han habido condenas internacionales, ni se han escuchado las voces de repudio a la violencia de los organismos internacionales que defienden los derechos humanos.
Vuelvo a mi pregunta inicial: ¿qué espera el mundo para condenar la violencia en Israel?
Creo que yo sé la lamentable respuesta….
El mundo está esperando, pacientemente, que Israel reaccione. Que se defienda. Que algún Israelí tome la ley por sus manos y mate a su atacante. O que Israel bombardee un campo de entrenamiento de terroristas y que Hamas anuncie que murieron 2 niños palestinos en el “brutal ataque judío”. En ese momento el mundo va a reaccionar. Todos los diarios del mundo condenarán la violencia en Israel, en su primera plana. Nadie mencionará lo que provocó esa situación. Los diarios repetirán la famosa mantra: “repudiamos el genocidio sistemático que el Estado Judío lleva a cabo contra la población palestina”. En ese momento vamos a ver fotos en color de civiles palestinos “deliberadamente” asesinados por Israel en las calles de Gaza y Ramalla”. Y por supuesto escucharemos a todos lo organismos internacionales, sin excepción: las Naciones Unidas, la Union Europea, CNN, BBC, etc., condenando, en el mejor de los casos, la “desproporcionada reacción” del poderoso ejercito judío contra civiles desarmados…
No tenga duda, querido lector, que cuando Israel se defienda, el mundo entero va a reaccionar.
ISRAEL: ¿Qué espera el mundo para reaccionar? ISRAEL: ¿Qué espera el mundo para reaccionar? Reviewed by Santiago JM on octubre 18, 2015 Rating: 5

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“Venir a Cristo” es una frase muy común en la Santa Escritura. Se usa para describir esas acciones del alma por las que, abandonando de inmediato nuestros pecados y nuestra justicia propia, volamos hacia el Señor Jesucristo y recibimos Su justicia para revestirnos con ella y Su sangre para que sea nuestra expiación. Venir a Cristo, entonces, encierra el arrepentimiento, la negación de uno mismo y la fe en el Señor Jesucristo. Incluye en sí todas esas cosas que son el acompañamiento necesario de estos grandiosos estados del corazón, tales como la creencia en la verdad, la diligencia en la oración a Dios, la sumisión del alma a los mandamientos del evangelio de Dios y todas esas cosas que acompañan el amanecer de la salvación en el alma. Venir a Cristo es la única cosa esencial para la salvación de un pecador. Quien no viene a Cristo, haga lo que haga y crea lo que crea, está todavía en “hiel de amargura y en prisión de maldad.” Venir a Cristo es el primerísimo efecto de la regeneración. En el momento en que el alma es vivificada, de inmediato descubre su condición perdida, y se horroriza ante esa condición, busca refugio y creyendo que Cristo es el refugio adecuado, vuela hacia Él y descansa en Él