Defensa Cúpula de Hierro desplegado cerca de Sderot, Netivot

Baterías defensivas anti-cohetes desplegados tras dos ataques con cohetes terror la noche del viernes.

Cúpula de Hierro (archivo)
Cúpula de Hierro (archivo)
Eddy Israel, Flash 90





El ejército israelí ha desplegado su defensa Cúpula de Hierro antimisiles. Este domingo junto a las localidades de Sdert y Netivot en el sur de Israel.



Otra batería se desplegó la semana pasada cerca de Ashdod.

Los Cúpula de Hierro fue desplegada después de que un cohete fuera interceptado en la noche del viernes sobre Ashkelon, y otro cohete explotó en un área abierta en Sderot.

Nadie resultó herido en los dos ataques, con excepción de algunas personas que sufrieron shock emocional. En Sderot, fragmentos dañaron una casa y un autobús al lado de donde el cohete golpeó.

Unas horas más tarde, la IAF atacó tres infraestructuras terroristas en el norte de la Franja de Gaza. Árabes en Gaza informaron que una persona resultó levemente herido en un ataque antes del amanecer cerca de Jabalya.

Defensa Cúpula de Hierro desplegado cerca de Sderot, Netivot Defensa Cúpula de Hierro desplegado cerca de Sderot, Netivot Reviewed by Santiago JM on septiembre 20, 2015 Rating: 5

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“Venir a Cristo” es una frase muy común en la Santa Escritura. Se usa para describir esas acciones del alma por las que, abandonando de inmediato nuestros pecados y nuestra justicia propia, volamos hacia el Señor Jesucristo y recibimos Su justicia para revestirnos con ella y Su sangre para que sea nuestra expiación. Venir a Cristo, entonces, encierra el arrepentimiento, la negación de uno mismo y la fe en el Señor Jesucristo. Incluye en sí todas esas cosas que son el acompañamiento necesario de estos grandiosos estados del corazón, tales como la creencia en la verdad, la diligencia en la oración a Dios, la sumisión del alma a los mandamientos del evangelio de Dios y todas esas cosas que acompañan el amanecer de la salvación en el alma. Venir a Cristo es la única cosa esencial para la salvación de un pecador. Quien no viene a Cristo, haga lo que haga y crea lo que crea, está todavía en “hiel de amargura y en prisión de maldad.” Venir a Cristo es el primerísimo efecto de la regeneración. En el momento en que el alma es vivificada, de inmediato descubre su condición perdida, y se horroriza ante esa condición, busca refugio y creyendo que Cristo es el refugio adecuado, vuela hacia Él y descansa en Él