Los niveles de la fe


 La fe se divide en tres niveles principales que denominamos las "Tres Reglas de la Fe":
1) El nivel básico de la fe "Así el Creador quiere": la firme creencia de que todo lo que el hombre le sucede proviene del Creador con una perfecta supervisión individual, inclusive en el más pequeño y aparentemente insignificante acontecimiento.

2) El nivel intermedio de la fe "Todo es para bien": la firme creencia que la supervisión del Creador siempre y sólo dirigida hacia el bien, y de por sí, todo lo que le sucede al hombre y todo lo que le sucederá "Todo es para bien".

3) El nivel superior de la fe "¿Que quiere el Creador de mi?": la firme creencia que hay un objetivo específico en cada cosa que el Creador hace, y por lo tanto, el hombre debe buscar como conocer y conectarse a Dios todopoderoso en todo lo que le sucede.

Éstos tres niveles son realmente una sola cosa ya que la fe es una totalidad. Simplemente, la convicción que "No hay más nada fuera de Él" (Deuteronomio 4:35), Y todo lo que sucede en el universo está bajo su Supervisión Individual. Debido a que la razón principal del Creador al crear el universo es otorgar su bondad a todas sus criaturas, todo lo que haces para bien. El Creador no hacen nada arbitrariamente, cada una de sus obras tiene una específica razón fundamental y un objetivo: enseñar a sus criaturas a conocerlo y conectarse a Él.
Los niveles de la fe Los niveles de la fe Reviewed by Santiago JM on agosto 17, 2015 Rating: 5

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“Venir a Cristo” es una frase muy común en la Santa Escritura. Se usa para describir esas acciones del alma por las que, abandonando de inmediato nuestros pecados y nuestra justicia propia, volamos hacia el Señor Jesucristo y recibimos Su justicia para revestirnos con ella y Su sangre para que sea nuestra expiación. Venir a Cristo, entonces, encierra el arrepentimiento, la negación de uno mismo y la fe en el Señor Jesucristo. Incluye en sí todas esas cosas que son el acompañamiento necesario de estos grandiosos estados del corazón, tales como la creencia en la verdad, la diligencia en la oración a Dios, la sumisión del alma a los mandamientos del evangelio de Dios y todas esas cosas que acompañan el amanecer de la salvación en el alma. Venir a Cristo es la única cosa esencial para la salvación de un pecador. Quien no viene a Cristo, haga lo que haga y crea lo que crea, está todavía en “hiel de amargura y en prisión de maldad.” Venir a Cristo es el primerísimo efecto de la regeneración. En el momento en que el alma es vivificada, de inmediato descubre su condición perdida, y se horroriza ante esa condición, busca refugio y creyendo que Cristo es el refugio adecuado, vuela hacia Él y descansa en Él