El Trono de Dios (Génesis)


Génesis es un nombre tomado del griego; significa "el libro de la generación o los orígenes"; se llama así apropiadamente pues contiene el relato del origen de todas las cosas. No hay otra tan antigua. Nada hay dentro del libro más antiguo que existe que lo contradiga; por el contrario, muchas cosas narradas por los escritores paganos más antiguos, o que se pueden descubrir en las costumbres de naciones diferentes, confirman lo relatado en el libro del Génesis.

CAPITULO I
Versículos 1, 2. Dios crea los cielos y la tierra. 3--5. La creación de la Luz. 6--13. Dios separa la tierra de las aguas; la tierra la hace fructífera. 14--19. Dios forma el sol, la luna y las estrellas.
20--25. Dios crea los animales. 26--28 El hombre, creado a imagen de Dios. 29, 30.
.Designación de los alimentos. 31. Finalización y Aprobación de la obra de creación.

Vv. 1, 2. El primer versículo de la Biblia nos da un relato satisfactorio y útil del origen de la tierra y de los cielos. La fe del cristiano humilde entiende esto mejor que la fantasía de los hombres más doctos. De lo que vemos del cielo y la tierra aprendemos el poder del gran Creador. Que el hecho de ser creados y nuestro lugar como hombres, nos recuerden nuestro deber cristiano de mantener siempre el cielo a la vista y la tierra bajo nuestro pies.

El Hijo de Dios, uno con el Padre, estaba con Él cuando éste hizo el mundo; mejor dicho, a menudo se nos dice que el mundo fue hecho por Él y que sin Él nada fue hecho, iOh, qué elevados pensamientos debiera haber en nuestra mente hacia el gran Dios que adoramos, y hacia ese gran Mediador en cuyo nombre oramosl Aqui, en el principio mismo del texto sagrado, leemos de ese Espíritu Divino cuya obra en el corazón del hombre se menciona tan a menudo en otras partes de la Biblia.

Observe que, al principio nada deseable había para ver, pues el mundo estaba informe y vacío; era confusión y desolación. En manera similar, la obra de la gracia en el alma es una nueva creación: y en un alma sin gracia, que no ha nacido de nuevo, hay desorden, confusión y toda mala obra: está vacía de todo bien porque está sin Dios; es oscura, es las tinieblas mismas: este es nuestro estado por naturaleza, hasta que la gracia del Todopoderoso efectúa en nosotros un cambio.

Vv. 3--5. Dijo Dios: Sea la luz; Él la quiso, e inmediatamente hubo luz. iQué poder el de la palabra de Dios! En la nueva creación, lo primero que se lleva al alma es la luz: el bendito Espíritu obra en la voluntad y en los afectos fluminando el entendimiento. Quienes por el pecado eran tinieblas, por gracia se convierten en luz en el Señor. las tinieblas hubieran estado siempre sobre el hombre caído si el Hijo de Dios no hubiera venido para darnos entendimiento, I Juan v. 20. La luz que Dios quiso, la aprobó. Dios separó la luz de las tinieblas, pues, que comunión tiene la luz con las tinieblas? En los cielos hay perfecta luz y ningunas tinieblas; en el infierno, la oscuridad es absoluta y no hay un rayo de luz. El día y la noche son del Señor; usemos ambos para su honra: cada dia en el trabajo para Él y descansando en Él cada noche. Meditando dia y noche en su ley.

Vv. 6.--13. La tierra estaba desolada, pero por una palabra se lleno de las riquezas de que todavía son suyas. Aunque se permite al hombre su uso, son de Dios y para su y honor deben usarse. La tierra, a su mandato, produce pasto, hierbas y frutos. Dios debe tener la gloria de todo el provecho que recibimos del producto de la tierra. Si tenemos interés en Él, que es la Fuente, por la gracia, nos regocijamos en Él cuando se secan los arroyos temporales de la misericordia.

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