¿No se ve la visitación de Dios en nuestras reuniones?



Permítanme hacer una declaración audaz: el cristianismo no es una religión donde predomine la enseñanza. En la actualidad nos ha invadido prácticamente el culto al orador. La persona que pueda ponerse de pie y exponer doctrina correcta se percibe como esencial; sin un talento tal la iglesia no sabría qué hacer.


La iglesia norteamericana ha convertido el sermón en la pieza central de la reunión, en lugar de que lo sea el trono de la gracia, donde Dios actúa en la vida de las personas.

La fe judía en tiempos de Jesús estaba dominada por rabinos, los maestros de la ley. Su doctrina era sólida. Jesús les dijo: “Escudriñad las Escrituras porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengáis vida" (Juan 5:39-40, énfasis del autor). Ellos conocían muy bien la palabra escrita de Dios, pero no la palabra viviente, a pesar de que Jesús estaba de pie frente a ellos.

Las Escrituras no son tanto una meta, sino una flecha que nos dirige al Cristo que cambia vidas.

Por desgracia, los rabinos nunca se dieron cuenta de quien estaba en medio de ellos. En los últimos días antes de su crucifixión, Jesús lloró por la ciudad y dijo: “No conociste el tiempo de tu visitación” (Lucas 19:44).

Está bien explicar acerca de Dios, pero hoy en día son muy pocas las personas que están experimentando al Cristo viviente en sus vidas. No se ve la visitación de Dios en nuestras reuniones. No estamos a la expectativa de ver su mano extendida.

Se puede decir que la enseñanza de la sana doctrina sirve de preludio a lo sobrenatural. También es una guía, un conjunto de límites para mantener la emoción y exuberancia dentro de los canales apropiados.

Pero como dice Pablo: “La letra mata, mas el Espíritu vivifica” (2 Corintios 3:6). Si no se da lugar al Espíritu Santo entre nosotros, si Su obra no es bienvenida, si tenemos miedo de lo que Él podría hacer, no nos queda otra alternativa más que la muerte.
¿No se ve la visitación de Dios en nuestras reuniones? ¿No se ve la visitación de Dios en nuestras reuniones? Reviewed by Santiago JM on abril 13, 2015 Rating: 5

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“Venir a Cristo” es una frase muy común en la Santa Escritura. Se usa para describir esas acciones del alma por las que, abandonando de inmediato nuestros pecados y nuestra justicia propia, volamos hacia el Señor Jesucristo y recibimos Su justicia para revestirnos con ella y Su sangre para que sea nuestra expiación. Venir a Cristo, entonces, encierra el arrepentimiento, la negación de uno mismo y la fe en el Señor Jesucristo. Incluye en sí todas esas cosas que son el acompañamiento necesario de estos grandiosos estados del corazón, tales como la creencia en la verdad, la diligencia en la oración a Dios, la sumisión del alma a los mandamientos del evangelio de Dios y todas esas cosas que acompañan el amanecer de la salvación en el alma. Venir a Cristo es la única cosa esencial para la salvación de un pecador. Quien no viene a Cristo, haga lo que haga y crea lo que crea, está todavía en “hiel de amargura y en prisión de maldad.” Venir a Cristo es el primerísimo efecto de la regeneración. En el momento en que el alma es vivificada, de inmediato descubre su condición perdida, y se horroriza ante esa condición, busca refugio y creyendo que Cristo es el refugio adecuado, vuela hacia Él y descansa en Él