Sé Agradecido #2



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El siguiente ejemplo: Después de una serie de impresionantes plagas milagrosas, el Pueblo de Israel salió de Egipto por la poderosa Mano Divina. Cuando el faraón les persiguió, se quejaron (Éxodo 14:1~-13): "¿Acaso no hay tumbas en Egipto que nos llevaste a morir en el desierto?" ¿Qué nos has hecho, al sacarnos de Egipto? Esto es justo lo que te dijimos en Egipto: 'Déjanos que sirvamos a Egipto, pues es preferible para nosotros servir a Egipto que morir en el desierto...".

Podemos entender que la situación era peligrosa y aterradora; el mar estaba frente a ellos y los egipcios detrás. Pero, ciertamente todo estaba orquestado por el Creador, quien estaba plenamente consciente del nivel de dificultad de esta prueba de fe. El en Su Divina Sabiduría, quería que los Hijos de Israel fueran probados - y ellos tenían todo el potencial para superar esta prueba con éxito.

La diferencia entre pasar la prueba exitosamente y fallar, dependía solamente del nivel de gratitud del pueblo: ¿Reconocieron y apreciaron completamente los milagros de Dios hasta entonces o los negaron? La gratitud no depende de un elevado nivel espiritual, sino de algo muy básico. Un ser humano decente reconoce y no se olvida de todas bondades que su Creador le hizo y le hace cada día, y mucho menos milagros absolutos...

La persona nunca debe olvidar una bondad o un favor que alguien le hizo. El Pueblo de Israel debería haber recordado la multitud de milagros y maravillas que HaShem realizó, llámense las Diez Plagas y todo lo que siguió. Ellos deberían haber reconocido y apreciado cuán incansablemente Moisés trabajó y se esforzó en su beneficio durante el Éxodo de Egipto y la redención subsiguiente. Moisés, después de todo, estaba en peligro tanto como ellos. Debían haberle dicho: "Moisés, nuestro maestro, muchas gracias por todo lo que has hecho por nosotros, pero la situación es difícil y aterradora. ¡Ayúdanos! ¡Guíanos!".
En vez de eso, se quejaron, demostrando que carecían de la más elemental decencia que debe tener una persona. Por lo tanto, su ingratitud fue su gran fracaso.

Obviamente, no se podía esperar que los Hijos de Israel.
esclavos emancipados recientemente- alcanzaran el nivel de fe auténtica, para poder percibir que una situación aparentemente desesperada fuera para su último beneficio. Ese nivel en esa etapa tan temprana de su redención, era demasiado alto para ellos. Bajo la esclavitud de los idolatras egipcios, ellos se habían hundido en un nivel de impureza espiritual, donde la Luz Divina estaba profundamente oculta. Sin embargo ellos podrían haber expresado algún tipo de gratitud, de apreciación y agradecimiento a HaShem, tanto como a Moisés.

Por lo menos pudieron haberse abstenido de quejarse y negar el bien que HaShem y su siervo Moisés les habían hecho. Después de todo, vieron con sus propios ojos ¡milagros fantásticos durante el período de las Diez Plagas!

Si el Pueblo de Israel hubiera sido agradecido, hubiera inmediatamente sido testigo de milagros aún mayores.

En vez de eso, los Hijos de Israel dijeron: "Es preferible para nosotros servir a Egipto". Los seres humanos tienden a dejarse engañar por la falsedad que les rodea. Como tales, los Hijos de Israel se habían resignado a una vida de esclavitud. Si ellos hubieran percibido la esencia de la verdad, hubieran preferido morir mil muertes en vez de continuar viviendo en la atmósfera cruel y aplastante de la servidumbre de Egipto. Aún más, si ellos hubieran desarrollado el rasgo de la gratitud, hubiesen entendido que es preferible morir mil muertes y no negar la bondad de Moisés.
Si los israelitas hubieran ponderado la verdad objetivamente, se hubieran dado cuenta que Moisés hizo muchísimo por ellos.
Su situación no era su culpa, por el contrario, se trataba de una prueba para ellos -una prueba para ver si podían apreciar las bondades o ignorarlas.
La siguiente manifestación de ingratitud se produjo después de la partición del Mar Rojo. El pueblo había estado unos días sin agua, hasta que llegaron a un lugar llamado Mará.

 Pero el agua allí era amarga, Y el pueblo se quejó a Moisés: 66~¿ vamos a beber??".
Debieron haber dicho: "Muchas gracias por todos tus esfuerzos en nuestro nombre hasta ahora. Por favor, ora por nosotros, y así tendremos agua". ¿Por qué se quejaron? Debido a que no tenían ningún deseo de redención. Ellos no querían elevarse de su estado de oscuridad y ocultamiento espiritual a una vida de Fe, pura y auténtica. Ellos dejaron Egipto a regañadientes, como si estuvieran haciéndole un favor a Moisés. Posteriormente, cada vez que algo no funcionó, se quejaron: "¡Te dijimos que no nos sacaras! ¡Nosotros te hicimos un favor al salir de Egipto! Y míranos ahora...".

Sin deseo de algo, no hay dedicación ni sacrificio, cualquier dificultad se convierte en un desafío aparentemente insuperable y un motivo de queja.

El exilio es una situación en la que las personas no desean la verdad, sino que están dispuestas a renunciar a su misión en la vida, a cambio de un poco de consuelo -incluso los alimentos o el agua. Malinterpretan la libertad creyendo que es el cumplimiento de todos los deseos materiales y el confort.
Pero la verdadera libertad es el deseo de cumplir con su misión y propósito en este mundo. El exilio es la vida sin propósito ni finalidad. Sin embargo, la verdadera libertad es la vida con un objetivo final.

Aquí otro ejemplo de ingratitud: Luego que Moisés endulzara las aguas en Mará, los Hijos de Israel continuaron su viaje por el desierto de Zin. También se lamentaron allí (Éxodo 16:2-4): "Y se quejó toda la congregación de los Hijos de Israel contra Moisés y Aarón en el desierto.., y les dijeron: 'Si sólo hubiéramos muerto en las manos de HaShem en la Tierra de Egipto, cuando nos sentábamos alrededor de la olla de carne, comiendo pan hasta saciarnos! ¡Pero ustedes nos han sacado a este desierto para matar a toda esta congregación con hambre!'...".
¡De nuevo vemos cómo estaban dispuestos a renunciar a la redención solo por 'llenar sus estómagos'! El verdadero estado
De redención.El hombre verdaderamente libre recibe su vitalidad--su sentido de "vivir"- de su última finalidad en la vida. Él es libre de sus necesidades corporales y urgencias constantes. La persona que busca el sentido de vivir en los deseos físicos -que solo son fantasías-es esclavo de su cuerpo transitorio y limitado. No hay peor esclavitud que esa.

Y ésa es la principal fuente de dolor de HaShem- nuestras acciones impropias, el no actuar como personas decentes. Un ser humano digno está muy agradecido por todo lo que se hace por el.
Incluso si es un hombre materialista, que busca sólo los placeres de su cuerpo y niega la verdadera libertad espiritual, debería por lo menos decir gracias. Siempre puede acudir al Creador y decir: "'HaShem, ayúdame a ser agradecido y expresar mi gratitud. Por favor, Ten misericordia de mí'"

Continua...
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Sé Agradecido #2 Sé Agradecido #2 Reviewed by Santiago JM on enero 09, 2015 Rating: 5

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“Venir a Cristo” es una frase muy común en la Santa Escritura. Se usa para describir esas acciones del alma por las que, abandonando de inmediato nuestros pecados y nuestra justicia propia, volamos hacia el Señor Jesucristo y recibimos Su justicia para revestirnos con ella y Su sangre para que sea nuestra expiación. Venir a Cristo, entonces, encierra el arrepentimiento, la negación de uno mismo y la fe en el Señor Jesucristo. Incluye en sí todas esas cosas que son el acompañamiento necesario de estos grandiosos estados del corazón, tales como la creencia en la verdad, la diligencia en la oración a Dios, la sumisión del alma a los mandamientos del evangelio de Dios y todas esas cosas que acompañan el amanecer de la salvación en el alma. Venir a Cristo es la única cosa esencial para la salvación de un pecador. Quien no viene a Cristo, haga lo que haga y crea lo que crea, está todavía en “hiel de amargura y en prisión de maldad.” Venir a Cristo es el primerísimo efecto de la regeneración. En el momento en que el alma es vivificada, de inmediato descubre su condición perdida, y se horroriza ante esa condición, busca refugio y creyendo que Cristo es el refugio adecuado, vuela hacia Él y descansa en Él