Al Borde de la Eternidad

“Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.” (1 Tesalonicenses 4:16-18)

En griego, la expresión “voz de mando” significa incitar con palabras a despertar, entusiasmar, estimular a la acción. La voz del arcángel será oída por todos los vencedores. “¡Él está a la puerta! ¡Ven, amada! Aquel a quien amas ha venido a llevarte”. Esto no es una venida discreta, que se hace silenciosamente en un rincón. ¡No! Jesús viene con sonar de trompeta, con ejércitos de ángeles, con voz de mando, con voz de arcángel. Los muertos en Cristo resucitarán primero para encontrarse con Él en el aire. Ellos lo van a abrazar primero. ¿Crees que van a estar silenciosos? ¿Con los nuevos cuerpos? ¿Eternamente redimidos y por fin yendo a casa con Jesús? ¡Amados, habrá un regocijo atronador! Y mientras ellos se regocijan, Él enviará a sus ángeles por todo el mundo y reunirá a Sus hijos. ¡Qué bienvenida que será aquella!

Pero aquí está el significado de Su venida, condensada en pocas palabras: “y así estaremos siempre con el Señor.” (1 Tesalonicenses 4:17). Qué absurdo es ponernos a discutir si es que vamos a vivir en la tierra o en el cielo. El cielo será dondequiera que esté Jesús. Algunos están tan convencidos de que nunca dejaremos esta tierra, que Jesús vendrá a nosotros y va a establecer un reino mundial. Todo lo que quiero es esto: “Así estaremos siempre con el Señor.”

¿Deseas estar siempre con el Señor? ¿Sabías que también es Su deseo estar con nosotros? “Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria” (Juan 17:24). Deja los tiempos y las épocas en las manos del Padre y vive cada día de tu vida como si Cristo viniera dentro de una hora. Pero recuerda, hasta que Él venga hay mucho trabajo por hacer.

Al Borde de la Eternidad Al Borde de la Eternidad Reviewed by Santiago JM on enero 03, 2015 Rating: 5

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“Venir a Cristo” es una frase muy común en la Santa Escritura. Se usa para describir esas acciones del alma por las que, abandonando de inmediato nuestros pecados y nuestra justicia propia, volamos hacia el Señor Jesucristo y recibimos Su justicia para revestirnos con ella y Su sangre para que sea nuestra expiación. Venir a Cristo, entonces, encierra el arrepentimiento, la negación de uno mismo y la fe en el Señor Jesucristo. Incluye en sí todas esas cosas que son el acompañamiento necesario de estos grandiosos estados del corazón, tales como la creencia en la verdad, la diligencia en la oración a Dios, la sumisión del alma a los mandamientos del evangelio de Dios y todas esas cosas que acompañan el amanecer de la salvación en el alma. Venir a Cristo es la única cosa esencial para la salvación de un pecador. Quien no viene a Cristo, haga lo que haga y crea lo que crea, está todavía en “hiel de amargura y en prisión de maldad.” Venir a Cristo es el primerísimo efecto de la regeneración. En el momento en que el alma es vivificada, de inmediato descubre su condición perdida, y se horroriza ante esa condición, busca refugio y creyendo que Cristo es el refugio adecuado, vuela hacia Él y descansa en Él