¡Dios nos ofrece una nueva oportunidad!



En pocos días recibimos el nuevo año, como todos los años les quiero desear a todos Ustedes, un año nuevo con todas las bendiciones, con abundancia tanto material como espiritual, que todos puedan disfrutar con sus familias un año con salud, trabajo, y satisfacciones.

Como es la costumbre en Rosh Hashaná de comer cosas dulces, y desearnos un año bueno y dulce, ya que a veces la vida nos da cosas buenas pero en envoltorio amargo, por eso pedimos que incluso el envoltorio sea dulce y placentero.

Este año nuestro sitio tuvo con la bendición de Hashem un gran crecimiento, tanto en lectores como en contenido, esperamos que Hashem nos otorgue un año de más crecimiento con la ayuda de todos ustedes, por lo que les pedimos que compartan, difundan y nos ayuden a seguir creciendo.

En lo personal siempre es un placer recibir de ustedes los agradecimientos, las consultas, incluso las criticas. Espero que Hashem me bendiga con fuerzas e inteligencia para poder seguir sirviendo en esta sagrada misión.

Les deseo de todo corazón que sean inscriptos y sellados en el libro de la buena vida.

                                                    ¡Feliz año para todos!


Este 2015 tu crecimiento espiritual comienza con la Confianza

En el apogeo de su reinado ilustre sobre el reino del sur. Ezequías cayó con una enfermedad fatal. El caso del rey Ezequías era un asunto perdido. Dios mismo le envió al profeta Isaías para que le notificara que debía arreglar todas sus cosas porque iba a morir.

«Dios dice que vas a morir, así que arregla todos tus asuntos familiares más importantes».

Los hechos relacionados con su sanidad son de tanta importancia que son registrados tres veces en el Antiguo Testamento ( 2 Reyes 20,1-7; 2 Crónicas 32, 24-31; Isaías 38, 1-22). " Ezequías - dice la Biblia - volvió el rostro hacia la pared y le rogó al Señor:" Recuerda , Señor, que yo me he conducido delante de tí con lealtad y con un corazón íntegro, y que he hecho lo que te agrada. ". Y Ezequías lloró amargamente." (2 Reyes 20, 2-3).

El profeta Isaías, ya iba de camino hacia su casa, cuando recibió un nuevo mensaje de Dios: debía regresar para comunicarle a Ezequías que el Señor le concedía 15 años más de vida. Es uno de los casos más interesantes con respecto a la curación. Ya el Señor había decretado la muerte de Ezequías. Pero el Señor, ve las abundantes y sinceras lágrimas de Ezequías; le concede 15 años más.

El rey Ezequías fue sanado en contestación a su propia oración intensa a Dios. Como lo hicieron Job y el rey David.

Sin embargo, parece que la motivación de Ezequías fue limpia. Buscó la sanidad para poder continuar su servicio a Judá, el pueblo de Dios. Su oración parece indicar que la base de su petición fue el carácter que había mantenido y el servicio que había aportado.

Hay esperanza y hay confianza en Dios, Y son dos actitudes diferentes. Esperanza es cuando hay algo de qué aferrarse, el brillo de una posibilidad. El hombre que está ahogándose se aferra de cualquier cosa para salvarse.

Confianza en Dios es aún cuando no hay esperanza. El decreto está sellado. La espada desenvainada sobre el cuello. Una enfermedad Mortal. De acuerdo con las leyes naturales, no hay escapatoria. Pero Aquél que dirige el show (Dios) no está obligado a seguir el libreto.

¿Esperará que llegue el último momento antes de arrepentirse delante de Dios para emprender
una nueva vida?


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Pedimos a Hashem le conseda larga vida, Salud, Alegria y Paz .


¡Dios nos ofrece una nueva oportunidad! ¡Dios nos ofrece una nueva oportunidad! Reviewed by Santiago JM on diciembre 30, 2014 Rating: 5

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“Venir a Cristo” es una frase muy común en la Santa Escritura. Se usa para describir esas acciones del alma por las que, abandonando de inmediato nuestros pecados y nuestra justicia propia, volamos hacia el Señor Jesucristo y recibimos Su justicia para revestirnos con ella y Su sangre para que sea nuestra expiación. Venir a Cristo, entonces, encierra el arrepentimiento, la negación de uno mismo y la fe en el Señor Jesucristo. Incluye en sí todas esas cosas que son el acompañamiento necesario de estos grandiosos estados del corazón, tales como la creencia en la verdad, la diligencia en la oración a Dios, la sumisión del alma a los mandamientos del evangelio de Dios y todas esas cosas que acompañan el amanecer de la salvación en el alma. Venir a Cristo es la única cosa esencial para la salvación de un pecador. Quien no viene a Cristo, haga lo que haga y crea lo que crea, está todavía en “hiel de amargura y en prisión de maldad.” Venir a Cristo es el primerísimo efecto de la regeneración. En el momento en que el alma es vivificada, de inmediato descubre su condición perdida, y se horroriza ante esa condición, busca refugio y creyendo que Cristo es el refugio adecuado, vuela hacia Él y descansa en Él