Condenan al pastor coreano Yonggi Cho por estafar 9 millones de euros a su iglesia


La investigación de la familia Cho comenzó el año pasado tras la denuncia de un grupo de miembros de su iglesia, compuesta por 800.000 miembros.

Un tribunal de Seúl condenó este jueves al pastor de una de las mayores iglesias evangélicas del mundo a tres años de cárcel por apropiarse indebidamente de enormes sumas de dinero de los fondos de la iglesia.

El reverendo David Yonggi Cho (Cho Yong-gi, conocido antes como Paul Yonggi Cho), fundador y pastor emérito de la Iglesia del Evangelio Completo de Yoido en Seúl, que cuenta con alrededor de 800.000 fieles, fue encontrado culpable de provocar pérdidas por valor de unos 13.000 millones de wones (12 millones de dólares, cerca de 9 millones de euros) a la iglesia en 2002, al ordenar a los responsables de la tesorería de la congregación quecomprasen acciones que eran propiedad de su hijo, Cho Hee-jun, a un precio cuatro veces superior al valor del mercado.

La investigación del pastor y su familia comenzó el año pasado tras la denuncia de un grupo de miembros de la iglesia, perteneciente al movimiento Asambleas de Dios, al darse cuenta de lo que había ocurrido.

El Tribunal del Distrito Central de Seúl también condenó al pastor a pagar una multa de 5.000 millones de wones (4,65 millones de dólares).

En el mismo proceso, el hijo del pastor y gerente del diario local Kookmin Ilbo miembro de la iglesia, también fue condenado por evadir impuestos por valor de 3.500 millones de wones (3,26 millones de dólares), además de tres años de prisión por confabularse con su padre para llevar a cabo el desfalco.
Condenan al pastor coreano Yonggi Cho por estafar 9 millones de euros a su iglesia Condenan al pastor coreano Yonggi Cho por estafar 9 millones de euros a su iglesia Reviewed by Santiago JM on febrero 27, 2014 Rating: 5

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“Venir a Cristo” es una frase muy común en la Santa Escritura. Se usa para describir esas acciones del alma por las que, abandonando de inmediato nuestros pecados y nuestra justicia propia, volamos hacia el Señor Jesucristo y recibimos Su justicia para revestirnos con ella y Su sangre para que sea nuestra expiación. Venir a Cristo, entonces, encierra el arrepentimiento, la negación de uno mismo y la fe en el Señor Jesucristo. Incluye en sí todas esas cosas que son el acompañamiento necesario de estos grandiosos estados del corazón, tales como la creencia en la verdad, la diligencia en la oración a Dios, la sumisión del alma a los mandamientos del evangelio de Dios y todas esas cosas que acompañan el amanecer de la salvación en el alma. Venir a Cristo es la única cosa esencial para la salvación de un pecador. Quien no viene a Cristo, haga lo que haga y crea lo que crea, está todavía en “hiel de amargura y en prisión de maldad.” Venir a Cristo es el primerísimo efecto de la regeneración. En el momento en que el alma es vivificada, de inmediato descubre su condición perdida, y se horroriza ante esa condición, busca refugio y creyendo que Cristo es el refugio adecuado, vuela hacia Él y descansa en Él