Nunca se imaginaron lo que les pasaría (video)

¿Quién no ha visto a un niño contar orgullosamente sus años con los dedos de sus manos? ¿O a un anciano sorprendido por la brevedad de su vida contar los recuerdos de su juventud? Esta realidad del paso del tiempo está constantemente ahí, en cada uno de nuestros hechos y gestos. ¿Podemos vivir un solo día sin sentir el paso del tiempo?
La Palabra de Dios nos enseña que al contar nuestros días traemos “al corazón sabiduría” (Salmo 90:12). Es evidente que sólo podemos contar los días pasados, pues el mañana no está en nuestras manos, ¡ni siquiera el siguiente minuto! Para el creyente, contar sus días es no malgastar el tiempo que Dios le concede, sino vivir delante de Su mirada, con confianza y dependencia. Para los que todavía no conocen el amor de Dios, contar sus días es apresurarse a obedecer lo que Dios dice en su Palabra: “Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones” (Hebreos 3:7-8).
Cuando Jesucristo fue crucificado, a su lado había un malhechor padeciendo también el suplicio; le quedaban sólo algunas horas de vida, pero confesó allí sus faltas y reconoció que Jesús era el Hijo de Dios (Lucas 23:42). Entonces el Señor le respondió: “Hoy estarás conmigo en el paraíso”. Nadie sabe cuánto tiempo de vida le queda. “He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación” (2 Corintios 6:2).
 China como cualquier día nunca se imaginaron lo que les pasaría  

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