El Coliseo General Rumiñahui (Quito -Ecuador) se convertirá en un lugar de alabanza y de reflexión



Mensajes de paz y alabanza suenan con calidad musical

El viernes, desde las 20:00, el coliseo General Rumiñahui se convertirá en un lugar de alabanza y de reflexión con la música de Jesús Adrián Romero. El cantautor mexicano de música cristiana visitará Ecuador con su tour Soplando Vida, título también de su más reciente material discográfico. Romero se encuentra dentro del género de la canción de autor cristiana, y es considerado uno de los artistas más representativos de la balada pop, dentro de esa música. Para Édgar Silva, pastor de la Iglesia Dios Es Fiel, la música de Romero llega a cristianos y a no cristianos, ya que expresa una relación directa y sincera con Dios. Sus canciones hablan de situaciones reales y que todos los seres humanos han tenido que sobrellevar, por esa razón sus escuchas se sienten identificados. Esa sinceridad de la que habla Silva es un sentimiento que los cristianos comparten más allá del significado lexicográfico. Sus acciones lo demuestran. Mientras el concierto se desarrolla no es extraño ver a fieles que lloran, que se arrodillan en el piso, se abrazan entre ellos y cantan a viva voz su amor por el Señor y sus bendiciones. Según el pastor, los temas de Romero crean un ambiente que sobrecoge a los corazones. "No es como en los conciertos de los otros artistas. Cantante y público se reúnen para corearle todos juntos a Dios. El público no alaba al artista sino que se involucra con él y todos nos convertimos en parte de una congregación". Pero más allá del aspecto espiritual de su música. Romero se destaca por la calidad musical y su profesionalismo en el momento de realizar su performance. 

Como explica Álex Jácome, vocalista de la agrupación La Huella, de rock folclórico que busca transmitir un mensaje de conciliación, uno de los aspectos destacados dentro de la música de Romero es la manera de su creación. "Cada una de sus canciones las convierte en éxito. Eso es porque existe una química especial entre todos los integrantes de su banda". Jácome explica además que el procedimiento para producir cada material discográfico está bastante vinculado con el carácter humano de los músicos. Por ejemplo, para componer se reúnen en un lugar alejado de cualquier distracción -una casa en la playa- donde su relación con Dios, sus sentimientos y testimonios son la semilla de donde nace cada éxito. Todos colaboran con ideas y así se enriquece cada canción. Está también el hecho de que su productor sea Kiko Cibrian, quien ha trabajado con otros artistas de la talla de Christian Castro, Reik, Maná. "Él entiende muy bien el concepto de Jesús Adrián Romero", explica Jácome, quien además asegura que más allá de las ventas lo fundamental en la música de Romero es transmitir un mensaje de paz. Como parte de esta estrategia, está la innovación. "Nunca sus discos se van a parecer entre ellos. Cada disco tiene un toque especial". En cada composición tiene algo nuevo, por ejemplo la implementación de nuevos instrumentos (como el bandolín). Esa calidad musical ha permitido que Romero se reúna a grandes nombres dentro de este género, que si bien funciona como una alternativa a la industria de la música, marca tendencia entre sus seguidores y comprende un universo en sí mismo.

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“Venir a Cristo” es una frase muy común en la Santa Escritura. Se usa para describir esas acciones del alma por las que, abandonando de inmediato nuestros pecados y nuestra justicia propia, volamos hacia el Señor Jesucristo y recibimos Su justicia para revestirnos con ella y Su sangre para que sea nuestra expiación. Venir a Cristo, entonces, encierra el arrepentimiento, la negación de uno mismo y la fe en el Señor Jesucristo. Incluye en sí todas esas cosas que son el acompañamiento necesario de estos grandiosos estados del corazón, tales como la creencia en la verdad, la diligencia en la oración a Dios, la sumisión del alma a los mandamientos del evangelio de Dios y todas esas cosas que acompañan el amanecer de la salvación en el alma. Venir a Cristo es la única cosa esencial para la salvación de un pecador. Quien no viene a Cristo, haga lo que haga y crea lo que crea, está todavía en “hiel de amargura y en prisión de maldad.” Venir a Cristo es el primerísimo efecto de la regeneración. En el momento en que el alma es vivificada, de inmediato descubre su condición perdida, y se horroriza ante esa condición, busca refugio y creyendo que Cristo es el refugio adecuado, vuela hacia Él y descansa en Él