Entierran al evangelista Yiye Ávila y se declaran cuatro días de duelo

El alcalde de Camuy, Edwin García, ha declarado cuatro días de duelo y las banderas ondean a media asta.


Este domingo 30 de junio a eso de las 12:30 p.m. finalmente fue enterrado en el cementerio Remanso de Paz, de Camuy, el evangelista puertorriqueño, Yiye Ávila, lugar que se hizo pequeño para recibir a los cientos de personas que bajo un sol candente le dieron el último adiós al evangelista.
Agentes de la Policía estatal cargaron el féretro hasta la última morada.
El alcalde de este municipio, Edwin García, ha declarado cuatro días de duelo y las banderas ondean a media asta.
Aunque una multitud llegó al cementerio, solo dos personas tomaron la palabra: el reverendo José Sapico y el nieto de Ávila, Miguel Sánchez Ávila. Ambos enfatizaron la promesa bíblica de que el evangelista internacional ahora descansa en la paz del Señor como dice: “Estimada es a los ojos de Jehová, la muerte de sus santos”, Salmos 116:15.
Durante los funerales (clic aqui), la viuda de Ávila, doña Carmen Talavera, se mantuvo acompañada de su hija, Doris Ávila, y sus nietos y bisnietos, mientras el pastor Zapico, del ministerio internacional Jesús Vive Hoy, en la ciudad de Florida, ofrecía palabras de aliento a los presentes.
“Si el hermano Yiye estuviera presente aquí, sencillamente, hubiera querido compartir un mensaje muy a tono con lo que él siempre ha predicado a través de 50 años… Y es que, él amó profundamente, hasta el último momento de su vida, la venida del Señor. Yo creo que eso es algo que nosotros y todos los que hemos sido testigos de su ministerio, no debemos olvidar”, dijo el predicador.
Entierran al evangelista Yiye Ávila y se declaran cuatro días de duelo Entierran al evangelista Yiye Ávila y se declaran cuatro días de duelo Reviewed by Santiago JM on julio 01, 2013 Rating: 5

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“Venir a Cristo” es una frase muy común en la Santa Escritura. Se usa para describir esas acciones del alma por las que, abandonando de inmediato nuestros pecados y nuestra justicia propia, volamos hacia el Señor Jesucristo y recibimos Su justicia para revestirnos con ella y Su sangre para que sea nuestra expiación. Venir a Cristo, entonces, encierra el arrepentimiento, la negación de uno mismo y la fe en el Señor Jesucristo. Incluye en sí todas esas cosas que son el acompañamiento necesario de estos grandiosos estados del corazón, tales como la creencia en la verdad, la diligencia en la oración a Dios, la sumisión del alma a los mandamientos del evangelio de Dios y todas esas cosas que acompañan el amanecer de la salvación en el alma. Venir a Cristo es la única cosa esencial para la salvación de un pecador. Quien no viene a Cristo, haga lo que haga y crea lo que crea, está todavía en “hiel de amargura y en prisión de maldad.” Venir a Cristo es el primerísimo efecto de la regeneración. En el momento en que el alma es vivificada, de inmediato descubre su condición perdida, y se horroriza ante esa condición, busca refugio y creyendo que Cristo es el refugio adecuado, vuela hacia Él y descansa en Él