LA RESPUESTA DE DIOS PARA LOS IDÓLATRAS


“Tanto los falsos profetas como quienes los consultan serán castigados por sus pecados. De este modo, los israelitas aprenderán a no alejarse de mí y por tanto a no contaminarse con el pecado. Ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios. ¡Yo, el Señor Soberano, he hablado!"(Ezequiel 14:10-11). 


Dios nos está diciendo suavemente: "Voy a hacer lo que sea para que abandones tus ídolos contaminados no voy a dejar que caigas en el engaño y la destrucción, te voy a atraer de nuevo hacia mí mismo… pero, si eso no funciona, voy a tener que castigarte."

“Cuando se reúnan con ellos y vean cómo se comportan, entenderán que lo que hice a Israel no fue sin motivo. ¡Yo, el Señor Soberano, he hablado!" (Versículo 23). El Señor está diciendo: "Sabrás que mi trato fuerte es por una razón porque simplemente no voy a dejarte ir."

¿Tiene usted una piedra de tropiezo de iniquidad en su corazón? ¿Está engañado por una atadura que podría destruirle? Si es así, y si usted se encuentra bajo la convicción de este mensaje, hay esperanza para usted.

No importa lo que su ídolo es - codicia, pecado sexual, pornografía, alcohol, drogas, amargura o rencor. Pídale a Dios que abra sus ojos a su pecado y búsquele a El para recibir revelación al respecto. Pida el Espíritu Santo infundir el temor de Dios en usted, y ablandar su corazón a Su voz de convicción de pecado. Usted debe odiar su pecado y determinar no hacer las paces con él.

Clame a Él ahora: "Señor, no me dejes ciego. Si hay falsas ilusiones o engaño en mí, exponlo. No quiero creer más mentiras sólo quiero oír tu voz, tu tienes poder y autoridad para gobernar mi vida."

Hay liberación para usted si realmente desea. Un día, pronto se dará cuenta de que ya no es más un esclavo, sino un hijo de Dios puesto en libertad por la verdad.
LA RESPUESTA DE DIOS PARA LOS IDÓLATRAS LA RESPUESTA DE DIOS PARA LOS IDÓLATRAS Reviewed by Santiago JM on noviembre 27, 2012 Rating: 5

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“Venir a Cristo” es una frase muy común en la Santa Escritura. Se usa para describir esas acciones del alma por las que, abandonando de inmediato nuestros pecados y nuestra justicia propia, volamos hacia el Señor Jesucristo y recibimos Su justicia para revestirnos con ella y Su sangre para que sea nuestra expiación. Venir a Cristo, entonces, encierra el arrepentimiento, la negación de uno mismo y la fe en el Señor Jesucristo. Incluye en sí todas esas cosas que son el acompañamiento necesario de estos grandiosos estados del corazón, tales como la creencia en la verdad, la diligencia en la oración a Dios, la sumisión del alma a los mandamientos del evangelio de Dios y todas esas cosas que acompañan el amanecer de la salvación en el alma. Venir a Cristo es la única cosa esencial para la salvación de un pecador. Quien no viene a Cristo, haga lo que haga y crea lo que crea, está todavía en “hiel de amargura y en prisión de maldad.” Venir a Cristo es el primerísimo efecto de la regeneración. En el momento en que el alma es vivificada, de inmediato descubre su condición perdida, y se horroriza ante esa condición, busca refugio y creyendo que Cristo es el refugio adecuado, vuela hacia Él y descansa en Él