Tras una guerra de declaraciones, Obama telefoneó a Netanyahu


Tras una guerra de declaraciones, Obama telefoneó a Netanyahu 
Tras una guerra de declaraciones, Obama telefoneó a NetanyahuEl presidente de EE.UU., Barack Obama, telefoneó al primer ministro, Biniamín Netanyahu, para hablar de la amenaza nuclear de Irán, en el marco de sus continuas consultas bilaterales, informó la Casa Blanca.
Durante la llamada telefónica, que duró una hora, "ambos líderes discutieron la amenaza que supone el programa nuclear de Irán, y nuestra estrecha cooperación en Irán y otros asuntos de seguridad", dijo la Casa Blanca en un comunicado.
Tanto Obama como Netanyahu "reafirmaron que están unidos en su determinación de prevenir que Irán obtenga un arma nuclear, y acordaron continuar sus estrechas consultas en adelante", agregó.
El comunicado desmintió informes de que Netanyahu haya solicitado una reunión con Obama en Washington,
"ni tampoco se negó tal solicitud para una reunión".
Previo a este comunicado, la Casa Blanca había desmentido un informe de que Obama rechazó reunirse con Netanyahu, durante la visita que hará a Nueva York con motivo de la Asamblea General de la ONU a finales de septiembre.
"El presidente llega a Nueva York para la reunión de Naciones Unidas el lunes 24 de septiembre y sale el martes 25 de septiembre. El primer ministro no llega a Nueva York hasta más avanzada la semana", explicó en un comunicado el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Tommy Vietor.
Vietor explicó que "simplemente" ambos mandatarios no coinciden en la ciudad al mismo tiempo pero que Netanyahu sí se reunirá con otros altos funcionarios estadounidense durante su visita, entre ellos la secretaria de Estado, Hillary Clinton". EFE
Tras una guerra de declaraciones, Obama telefoneó a Netanyahu Tras una guerra de declaraciones, Obama telefoneó a Netanyahu Reviewed by Santiago JM on septiembre 12, 2012 Rating: 5

Datos personales

Mi foto

“Venir a Cristo” es una frase muy común en la Santa Escritura. Se usa para describir esas acciones del alma por las que, abandonando de inmediato nuestros pecados y nuestra justicia propia, volamos hacia el Señor Jesucristo y recibimos Su justicia para revestirnos con ella y Su sangre para que sea nuestra expiación. Venir a Cristo, entonces, encierra el arrepentimiento, la negación de uno mismo y la fe en el Señor Jesucristo. Incluye en sí todas esas cosas que son el acompañamiento necesario de estos grandiosos estados del corazón, tales como la creencia en la verdad, la diligencia en la oración a Dios, la sumisión del alma a los mandamientos del evangelio de Dios y todas esas cosas que acompañan el amanecer de la salvación en el alma. Venir a Cristo es la única cosa esencial para la salvación de un pecador. Quien no viene a Cristo, haga lo que haga y crea lo que crea, está todavía en “hiel de amargura y en prisión de maldad.” Venir a Cristo es el primerísimo efecto de la regeneración. En el momento en que el alma es vivificada, de inmediato descubre su condición perdida, y se horroriza ante esa condición, busca refugio y creyendo que Cristo es el refugio adecuado, vuela hacia Él y descansa en Él