Israel e Irán viven una guerra de nervios


Israel e Irán viven una guerra de nervios


El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, pidió a EU que apruebe material bélico para bombardear a Irán. REUTERS
    Ex jefes del espionaje judío desatan temor sobre la posibilidad de un ataque militar a la nación persa por su plan nuclear
JERUSALÉN, ISRAEL - Irán dominó las primeras páginas de la prensa isrealí del fin de semana. El motivo es de alta preocupación: un eventual ataque judío a las instalaciones nucleares del Gobierno de Teherán.

Israel, el único país del Medio Oriente del que se asume cuenta con un arsenal nuclear, considera una amenaza existencial la posibilidad de que Teherán se haga también con un arma atómica.

Irán sostiene que su programa nuclear tiene fines civiles y de desarrollo. El ministro de Defensa israelí, Ehud Barak, para resaltar la necesidad de actuar lo antes posible, recurre a lo que llama “zona de inmunidad”; la idea de que llegará un momento a partir del cual el programa nuclear iraní no podrá ser destruido con las bombas israelíes, porque parte de su infraestructura estará protegida bajo tierra.

¿Bomba o bombardeo?


“Si fuera iraní, en las próximas 12 semanas estaría preocupado”, fueron las declaraciones formuladas hace pocos días por el ex jefe del Mossad, servicio de espionaje exterior de Israel, Efraim Halevy, se han convertido en símbolo del debate público en Israel sobre lo que algunos aquí ya llaman “el dilema entre la bomba o el bombardeo”.

Al desarrollarse infructuosamente hasta ahora las negociaciones entre la República Islámica de Irán y las potencias occidentales, sin que se halle fórmula alguna que detenga el programa nuclear iraní, aumenta en Israel la ansiedad.

El primer ministro Benjamin Netanyahu aclara que “Irán no cree que hablamos en serio”. Su ministro de Defensa, Ehud Barak, agrega que “va quedando poco tiempo” y la impresión que deja la cúpula de Gobierno es que si no se toma una decisión concreta sobre un ataque, Irán llegará a tener poderío atómico.

Para los israelíes, ese desenlace, en un país gobernado por los ayatolas y cuyos líderes máximos llaman a la destrucción del Estado judío, es una combinación inaceptable, una amenaza existencial.

En medio del complejo mosaico de discusiones al respecto, las declaraciones de Halevy causaron un estruendo especial, ya que dieron la sensación de un cronograma claro o al menos mucho más cercano de lo que se piensa en general.

El ex jefe del Mossad aclaró después que no se refería a nada específico, que él por cierto ya no está hace años en su cargo y que por ende no tiene la información actualizada sobre lo que está ocurriendo hoy.

Pero a él se le sumó el ex jefe del Servicio de Inteligencia, el general retirado Aharon Zeevi Farkash, quien opinó que el ataque podría concretarse en los próximos meses.

Tanto la opinión pública israelí como el liderazgo de Irán saben perfectamente que, en efecto, ni Halevy ni Farkash ocupan ahora ningún cargo por el cual tengan información confidencial actualizada.

Sin embargo, son considerados profesionales serios y creíbles, por lo cual a su análisis, aunque lo hagan en base a los mismos elementos que tiene hoy cualquier ciudadano común, se le presta especial atención.

De por medio está la percepción generalizada en Israel de que Irán no busca en las negociaciones más que ganar tiempo, sin intención alguna de transar.

Todos quieren ganar tiempo


El doctor Efraim Asculai, del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional, experto en el tema nuclear que trabajó años atrás en la Agencia Internacional de Energía Atómica en Viena, está convencido al respecto. “Las negociaciones no llevarán a nada, como no lo han hecho todas las vueltas anteriores”, dice. “Irán sólo quiere ganar tiempo; el problema es que, en cierta medida, también Estados Unidos quiere hacerlo, ya que está claro que no pensará siquiera en atacar a Irán antes de las elecciones de noviembre”.

Pero el agravante no es sólo que la diplomacia no esté funcionando, y hay discusión acerca de la efectividad de las sanciones; sino los datos en el terreno, en lo relacionado al plan nuclear.

Según Asculai, “Irán ya tiene todo lo necesario para conseguir armas atómicas y lo que falta es que tomen la decisión de hacerlo, lo cual les llevaría entre tres meses y un año”.

Detalla: Irán ya tiene cerca de cinco toneladas de uranio enriquecido a 3.5%, lo cual equivale al 70% del trabajo requerido, o sea cantidad suficiente para entre cuatro y cinco bombas; tiene unos 150 kilos de uranio enriquecido a 20% (que es equivalente a 90% del trabajo, ya que el enriquecimiento a nivel militar, de más de 90%, es lo más sencillo y el proceso más corto); tiene una diversidad de aparatos necesarios para el proceso, el mecanismo detonador y otros elementos cuya explicación resultaría demasiado técnica.

Este experto israelí sostiene que el principal motivo de preocupación es que todo indica que el objetivo de Irán no es el que proclaman sus representantes, para uso civil y científico, sino militar. A su criterio, no hay duda que en la instalación de Fordu, cerca de la ciudad sagrada de Qom —secreta hasta hace un tiempo— todo está destinado al enriquecimiento a nivel militar, de más de 90 por ciento.

“Si no, ¿para qué esconden todo en la montaña, subterráneo? ¿Y para qué necesitan las tres mil centrifugas que pueden introducir allí si en Natanz tienen lugar para 54 mil y todavía no están completas? Es ilógico desde todo punto de vista, también económico, algo clave hoy para Irán. Pero no dan el brazo a torcer”.

Claro que de fondo está la gran pregunta acerca de si realmente la ecuación es “bomba o bombardeo”. O sea ¿es seguro acaso que si se bombardea las instalaciones nucleares no habrá bomba?

Lo que es imposible afirmar por ahora es si las recurrentes advertencias de Israel a Irán son el reflejo de un plan que podría llegar a concretarse o simplemente una pieza clave en la guerra de nervios. Halevy y otros dejan en claro que el tono de Netanyahu y Barak es serio y creíble, que no están jugando. Sólo ellos dos saben la verdad.

Pero mientras la opinión pública israelí, expertos a distintos niveles, políticos y ex jerarcas militares continúan debatiendo abiertamente las ventajas y desventajas de un eventual ataque militar contra las instalaciones nucleares de Irán, Netanyahu y Barak ya se habrían decidido a concretar el ataque, inclusive antes de las elecciones presidenciales en Estados Unidos, según la afirmación del periódico israelí Yediot Ahronot.

PARA SABER

Conflicto internacional


El plan nuclear iraní ha generado escozor tanto en Isreal como en las potencias occidentales, pese a que el gobierno de Mahmoud Ajmadinejad insiste en que el programa tiene fines pacíficos. De hecho la Unión Europea no vende petróleo a Irán ante la renuencia de Teherán de permitir observadores de la Agencia Internacional de Energía Atómica.
Israel e Irán viven una guerra de nervios Israel e Irán viven una guerra de nervios Reviewed by Santiago JM on septiembre 02, 2012 Rating: 5

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“Venir a Cristo” es una frase muy común en la Santa Escritura. Se usa para describir esas acciones del alma por las que, abandonando de inmediato nuestros pecados y nuestra justicia propia, volamos hacia el Señor Jesucristo y recibimos Su justicia para revestirnos con ella y Su sangre para que sea nuestra expiación. Venir a Cristo, entonces, encierra el arrepentimiento, la negación de uno mismo y la fe en el Señor Jesucristo. Incluye en sí todas esas cosas que son el acompañamiento necesario de estos grandiosos estados del corazón, tales como la creencia en la verdad, la diligencia en la oración a Dios, la sumisión del alma a los mandamientos del evangelio de Dios y todas esas cosas que acompañan el amanecer de la salvación en el alma. Venir a Cristo es la única cosa esencial para la salvación de un pecador. Quien no viene a Cristo, haga lo que haga y crea lo que crea, está todavía en “hiel de amargura y en prisión de maldad.” Venir a Cristo es el primerísimo efecto de la regeneración. En el momento en que el alma es vivificada, de inmediato descubre su condición perdida, y se horroriza ante esa condición, busca refugio y creyendo que Cristo es el refugio adecuado, vuela hacia Él y descansa en Él