Canadá suspendió las relaciones diplomáticas con Irán

Canadá suspendió las relaciones diplomáticas con Irán



Canadá suspendió sus relaciones diplomáticas con Irán, según anunció el ministro canadiense de Relaciones Exteriores, John Baird.
"Las relaciones diplomáticas entre Canadá e Irán han sido suspendidas. Todo el personal diplomático canadiense ha abandonado Irán, y los diplomáticos iraníes en Ottawa han sido urgidos a dejar el país en un plazo de cinco días", apuntó Baird.
El ministro afirmó que Irán "es la amenaza más significativa para la paz y la seguridad mundial hoy en día" y se refirió al programa nuclear iraní y a la asistencia militar de Teherán al Gobierno sirio de Bashar Al Asad.
"El régimen iraní está proporcionando asistencia militar para apoyar el régimen de Asad, se niega a cumplir las resoluciones de la ONU relativas a su programa nuclear, habitualmente pone en peligro la existencia de Israel y se involucra en una retórica racista antisemita que incita al genocidio", aseveró Baird.
Además, el ministro de exteriores acusó a Irán de ser "uno de los peores infractores del mundo en materia de derechos humanos" y de dar "refugio y soporte material a grupos terroristas".
"Por otra parte, el régimen iraní ha demostrado un desprecio flagrante de la Convención de Viena y su garantía de protección para el personal diplomático. Dadas las circunstancias, Canadá ya no puede mantener una presencia diplomática en Irán", subrayó.
Ottawa ya había expresado en el pasado su preocupación ante las actuaciones del Gobierno iraní y había impuesto varias sanciones económicas contra el país islámico. EFE


Canadá suspendió las relaciones diplomáticas con Irán Canadá suspendió las relaciones diplomáticas con Irán Reviewed by Santiago JM on septiembre 08, 2012 Rating: 5

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“Venir a Cristo” es una frase muy común en la Santa Escritura. Se usa para describir esas acciones del alma por las que, abandonando de inmediato nuestros pecados y nuestra justicia propia, volamos hacia el Señor Jesucristo y recibimos Su justicia para revestirnos con ella y Su sangre para que sea nuestra expiación. Venir a Cristo, entonces, encierra el arrepentimiento, la negación de uno mismo y la fe en el Señor Jesucristo. Incluye en sí todas esas cosas que son el acompañamiento necesario de estos grandiosos estados del corazón, tales como la creencia en la verdad, la diligencia en la oración a Dios, la sumisión del alma a los mandamientos del evangelio de Dios y todas esas cosas que acompañan el amanecer de la salvación en el alma. Venir a Cristo es la única cosa esencial para la salvación de un pecador. Quien no viene a Cristo, haga lo que haga y crea lo que crea, está todavía en “hiel de amargura y en prisión de maldad.” Venir a Cristo es el primerísimo efecto de la regeneración. En el momento en que el alma es vivificada, de inmediato descubre su condición perdida, y se horroriza ante esa condición, busca refugio y creyendo que Cristo es el refugio adecuado, vuela hacia Él y descansa en Él