"Si yo fuera iraní; tendría mucho miedo en las próximas doce semanas"

"Si yo fuera iraní; tendría mucho miedo en las próximas doce semanas", expresó el ex jefe del Mosad, el servicio de secreto de Israel, Efraim Halevy, citado por el periódico New York Times.




Oficiales estadounidenses estiman que todavía hay un lapso de 18 meses hasta que el programa nuclear de la República Islámica llegue a una



"fase crítica"; mientras que al mismo tiempo, crece la preocupación en Washington por temor a que Israel decida lanzar un ataque militar independiente contra Irán.



Según el rotativo, Halevy fundamenta su estimación en base a la aversión de Israel a las batallas en invierno, además el primer ministro, Biniamín Netanyahu, teme una caída del apoyo, si el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, es reelegido para un segundo mandato y evalúa que si el candidato republicano, Mitt Romney, es ungido presidente, probablemente tratará de evitar una guerra al comienzo de su administración.

"Si yo fuera iraní; tendría mucho miedo en las próximas doce semanas" "Si yo fuera iraní; tendría mucho miedo en las próximas doce semanas" Reviewed by Santiago JM on agosto 02, 2012 Rating: 5

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“Venir a Cristo” es una frase muy común en la Santa Escritura. Se usa para describir esas acciones del alma por las que, abandonando de inmediato nuestros pecados y nuestra justicia propia, volamos hacia el Señor Jesucristo y recibimos Su justicia para revestirnos con ella y Su sangre para que sea nuestra expiación. Venir a Cristo, entonces, encierra el arrepentimiento, la negación de uno mismo y la fe en el Señor Jesucristo. Incluye en sí todas esas cosas que son el acompañamiento necesario de estos grandiosos estados del corazón, tales como la creencia en la verdad, la diligencia en la oración a Dios, la sumisión del alma a los mandamientos del evangelio de Dios y todas esas cosas que acompañan el amanecer de la salvación en el alma. Venir a Cristo es la única cosa esencial para la salvación de un pecador. Quien no viene a Cristo, haga lo que haga y crea lo que crea, está todavía en “hiel de amargura y en prisión de maldad.” Venir a Cristo es el primerísimo efecto de la regeneración. En el momento en que el alma es vivificada, de inmediato descubre su condición perdida, y se horroriza ante esa condición, busca refugio y creyendo que Cristo es el refugio adecuado, vuela hacia Él y descansa en Él