Los avances del programa nuclear de Irán avivan el riesgo de un ataque


Los avances del programa nuclear de Irán avivan el riesgo de un ataque

La ONU cree que Teherán ha elevado su capacidad de enriquecer uranio

El enviado iraní ante la AIEA declara ante la prensa tras las conversaciones entre la misión permanente de Naciones Unidas en Irán y otras organizaciones. / ALEXANDER KLEIN (AFP)
La posibilidad de una acción militar contra Irán, incluso antes de laselecciones norteamericanas, ha aumentado considerablemente tras la revelación de nuevos datos que parecen probar que ese país ha aumentado la producción de combustible nuclear que podría ser utilizado para la construcción de armas atómicas. Estados Unidos sigue creyendo que ese peligro no es todavía inminente, pero el Gobierno israelí considera que es urgente frenar la nuclearización de Irán por cualquier medio.
“Ayer mismo recibimos pruebas de que Irán continúa acelerando su trabajo para conseguir armas nucleares y está ignorando por completo las exigencias internacionales”, declaró el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, tras conocerse las informaciones de que Irán ha instalado centenares de nuevas centrifugadoras para el enriquecimiento de uranio y está protegiendo sus instalaciones nucleares secretas para burlar la vigilancia internacional.
La agencia nuclear de la ONU —el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA)— publicará la próxima semana, según han anticipado el diario The New York Times y la agencia Reuters, un informe en el que recoge la instalación de las centrifugadoras en la base militar de Fordo, cerca de la ciudad de Qom, en unas instalaciones subterráneas que se suponen a salvo de cualquier tipo de ataque desde el aire.
Los expertos alertarán, igualmente, según los medios citados, de que eso forma parte de un esfuerzo de las autoridades iraníes por acelerar el enriquecimiento de uranio al nivel del 20%, un grado que deja a Teherán muy cerca del adecuado para la construcción de armas atómicas. El Gobierno iraní ha sostenido siempre que necesita esa pureza del uranio con fines médicos y ha negado que tenga un propósito militar.
Esta revelación coincide con la estancamiento de las conversaciones que las potencias internacionales han sostenido en los últimos meses con Teherán y con una creciente sensación de que no hay forma de resolver este asunto por medios diplomáticos. El grupo que negocia con Irán –EE UU, China, Rusia y la Unión Europea- ofreció recientemente una propuesta para enriquecer el uranio fuera de Irán, pero nunca obtuvo una respuesta clara. Ayer mismo, representantes del Gobierno iraní se reunieron en Viena con funcionarios del OIEA, que quieren inspeccionar diversas instalaciones iraníes sospechosas, sin que se llegase a acuerdos concretos.
Se va imponiendo la idea de que Irán está tratando de ganar tiempo mientras avanza en su programa nuclear, con la convicción de que no se producirá un ataque contra sus plantas antes de las elecciones del 6 de noviembre en EE UU. El jefe de los inspectores de la OIEA, Herman Nackaerts, ha pedido, para poner a prueba la buena voluntad de Irán, según Reuters, acceso a la base militar de Parchin, donde se cree que los científicos iraníes han realizados pruebas de explosivos que se requieren para la construcción de armas nucleares.
Todo esto ha colmado desde hace tiempo la paciencia de Israel, donde las voces a favor de una acción militar, encabezadas por el propio Netanyahu y por su ministro de Defensa, Ehud Barak, se sienten cada día con más autoridad para reclamar el bombardeo de algunas instalaciones.
El principal muro que contención que esa corriente ha encontrado hasta ahora ha sido la Administración de EE UU, donde aún se considera precipitado el recurso a la fuerza. Incluso después de la última advertencia de la OIEA sobre la aceleración del programa nuclear, fuentes de los servicios secretos norteamericanos citadas por The New York Times consideran que Irán está todavía a meses de distancia, quizá años, de desarrollar una cabeza nuclear que pueda ser transportada en un misil.
En contra de la opinión de Netanyahu, el presidente Barack Obama ha sostenido hasta ahora que los esfuerzos diplomáticos no han sido agotados aún, y que todavía hay tiempo para darle una oportunidad a la negociación.
El primer ministro Israel ha encontrado ahora un aliado a su causa en Washington: el candidato presidencial republicano, Mitt Romney, que criticó la posición de Obama el mes pasado tras reunirse en Jerusalén con Netanyahu. A poco más de dos meses para las elecciones, Obama no querrá aparecer ante la opinión pública norteamericana como débil en la protección de Israel, el gran aliado de EE UU en Oriente Próximo, lo que complica su posición y abre una posibilidad para un ataque a corto plazo.
Otro argumento a favor del tándem Netanyahu-Romney es el de que no está funcionando del todo el aislamiento de Irán pretendido por Obama. El hecho de que las autoridades iraníes hayan sido capaces de instalar nuevas centrifugadoras es una prueba de ello. Otra es la reunión que el Movimiento de Países No Alineados celebrará la próxima semana en Teherán, con la asistencia del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.

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