El primer hombre que llegó a la luna era cristiano

El primer hombre que llegó a la luna era cristiano: Neil Armstrong “Para mí significa más haber pisado estas escaleras que haber pisado la Luna", Neil Armstrong.



El primer hombre que pisó la luna, Neil Armstrong, fallecido el sábado 25 de agosto, será enterrado en Cincinatti (Ohio) el próximo viernes, día en el que el presidente de EE.UU., Barack Obama, ha ordenado ondear todas las banderas a media asta.
El funeral será una ceremonia “privada y cerrada para la familia, el viernes en Cincinatti”, indicó ayer a Efe el portavoz de la NASA Bob Jacobs.

Obama, firmó ayer una declaración presidencial que ordena, “como señal de respeto por la memoria de Neil Armstrong”, que en el día de su entierro “la bandera de Estados Unidos ondee a media asta en la Casa Blanca y en todos los edificios públicos y terrenos, en todos los puestos militares y estaciones navales” de todo el país.
Además se deberá arriar la bandera en los barcos de la Marina, las instalaciones militares y las embajadas y consulados estadounidenses en el extranjero “hasta el atardecer de ese día”, indica la declaración.
El primer hombre que pisó la luna era evangélico
Armstrong, hizo historia en la misión del Apolo 11 en julio de 1969 junto a los astronautas Buzz Aldrin y Michael Collins, murió el sábado a los 82 años como consecuencia de las “complicaciones” de una cirugía cardiovascular a la que se sometió a principios de agosto, según informó su familia.
Pero Armstrong, no murió solo siendo héroe sino como un cristiano evangélico, un hombre profundamente entregado a Dios. Cuando la nave tocó su superficie de la luna, Armstrong descendió, dejó su huella y dijo para millones de telespectadores: “Un pequeño paso por un hombre, un gran paso para la Humanidad”.
La historia sobre cuán profundamente era la fe de Armstrong, se muestra cuando viajó a Jerusalén en 1988. Neil visitó Jerusalén ese año, y le pidió a Thomas Friedman, un profesor experto en arqueología bíblica que lo guio por la ciudad, que le llevase a un lugar donde pudiese tener la certeza de que había caminado Jesucristo.
Ora Shlesinger, estaba presente porque era alumna del profesor, ella relató la historia y llevó a Armstrong a los restos de escaleras del templo construido por Herodes el Grande que aún se conservan. “Estos peldaños constituían la principal entrada al templo”, le dijo: “No hay duda de que Jesús subió por ellos”.
Armstrong se concentró entonces profundamente y estuvo orando durante un rato. Al terminar, se volvió a Friedman, y, emocionado, le dijo: “Para mí significa más haber pisado estas escaleras que haber pisado la Luna”.
El astronauta cristiano fue condecorado en 17 países recibió importantes honores en Estados Unidos, entre ellos la Medalla Presidencial de la Libertad –la distinción más alta que puede recibir un civil en Estados Unidos–, la Medalla de Honor Espacial del Congreso de Estados Unidos y la Medalla de Oro del Congreso.
La misión del Apolo 11 fue el último viaje al espacio de Armstrong, que abandonó la NASA en 1971 y trabajó a partir de entonces como ingeniero y como profesor de Ingeniería Aerospacial en Ohio, donde evitó las apariciones públicas y entrevistas.
El primer hombre que llegó a la luna era cristiano El primer hombre que llegó a la luna era cristiano Reviewed by Santiago JM on agosto 29, 2012 Rating: 5

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“Venir a Cristo” es una frase muy común en la Santa Escritura. Se usa para describir esas acciones del alma por las que, abandonando de inmediato nuestros pecados y nuestra justicia propia, volamos hacia el Señor Jesucristo y recibimos Su justicia para revestirnos con ella y Su sangre para que sea nuestra expiación. Venir a Cristo, entonces, encierra el arrepentimiento, la negación de uno mismo y la fe en el Señor Jesucristo. Incluye en sí todas esas cosas que son el acompañamiento necesario de estos grandiosos estados del corazón, tales como la creencia en la verdad, la diligencia en la oración a Dios, la sumisión del alma a los mandamientos del evangelio de Dios y todas esas cosas que acompañan el amanecer de la salvación en el alma. Venir a Cristo es la única cosa esencial para la salvación de un pecador. Quien no viene a Cristo, haga lo que haga y crea lo que crea, está todavía en “hiel de amargura y en prisión de maldad.” Venir a Cristo es el primerísimo efecto de la regeneración. En el momento en que el alma es vivificada, de inmediato descubre su condición perdida, y se horroriza ante esa condición, busca refugio y creyendo que Cristo es el refugio adecuado, vuela hacia Él y descansa en Él