Irán construyó el primer barco petrolero para Venezuela


Irán finalizó la construcción en sus astilleros de la ciudad sureña de Bushehr del primer buque petrolero que fabrica, del tipo Aframax, de 113.000 toneladas de capacidad de carga y encargado por Venezuela.
Según el director de la Compañía Industrial Naviera de Irán, Salman Zarbi (SADRA), "el primer petrolero Aframax que construyen expertos iraníes en la isla industrial de Sadra (frente a Bushehr), encargado por Venezuela, tiene 250 metros de eslora, 44 metros de manga, y 21 metros de alto y 14,8 metros de calado".
El petrolero, de tamaño medio y adscrito a la clase Aframax, en la que se catalogan los de entre 80.000 y 125.000 toneladas de capacidad de carga, puede alcanzar los 16 nudos de velocidad, según Zarbi.
Zarbi agregó que el buque es el primero de este tipo construido en un país de Oriente Medio y que su precio alcanza los 52 millones de euros.
En noviembre de 2011, la compañía de construcción naval de Irán, dedicada también a fabricar plataformas marinas para extracción de gas y petróleo, aseguró que entregaría a Venezuela en el plazo previsto de tres años los tres petroleros del tipo Aframax que tiene contratados con la República Islámica, el primero en 2012.
Los Aframax, por su tamaño medio, son petroleros utilizados en zonas y rutas a las que no tienen acceso los grandes petroleros, como canales, zonas fluviales o puertos de escaso calado.
La empresa de construcciones navales SADRA se creó en 1968 en el puerto de Bushehr, en el sur de Irán, y actualmente tiene astilleros en el golfo Pérsico y el mar Caspio. EFE
Irán construyó el primer barco petrolero para Venezuela Irán construyó el primer barco petrolero para Venezuela Reviewed by Santiago JM on julio 25, 2012 Rating: 5

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“Venir a Cristo” es una frase muy común en la Santa Escritura. Se usa para describir esas acciones del alma por las que, abandonando de inmediato nuestros pecados y nuestra justicia propia, volamos hacia el Señor Jesucristo y recibimos Su justicia para revestirnos con ella y Su sangre para que sea nuestra expiación. Venir a Cristo, entonces, encierra el arrepentimiento, la negación de uno mismo y la fe en el Señor Jesucristo. Incluye en sí todas esas cosas que son el acompañamiento necesario de estos grandiosos estados del corazón, tales como la creencia en la verdad, la diligencia en la oración a Dios, la sumisión del alma a los mandamientos del evangelio de Dios y todas esas cosas que acompañan el amanecer de la salvación en el alma. Venir a Cristo es la única cosa esencial para la salvación de un pecador. Quien no viene a Cristo, haga lo que haga y crea lo que crea, está todavía en “hiel de amargura y en prisión de maldad.” Venir a Cristo es el primerísimo efecto de la regeneración. En el momento en que el alma es vivificada, de inmediato descubre su condición perdida, y se horroriza ante esa condición, busca refugio y creyendo que Cristo es el refugio adecuado, vuela hacia Él y descansa en Él