y habrá señales en el cielo...



Una gigantesca nube en forma de hongo se posó sobre Pekin, China, la nube, aunque ciertamente impresionante, era un simple cumulonimbo, una formación nubosa que crece verticalmente, formando una espiral alrededor de la columna central de aire caliente que puede elevarse a varios kilómetros de altura.

Eso sí, en este caso el fenómeno era de proporciones gigantescas e iluminado por dentro por una gran cantidad de rayos. Un espectáculo sin duda sobrecogedor para los millones de pekineses que lo contemplaban, el pasado jueves, atónitos desde el suelo.

Por supuesto, decenas de fotos y vídeos del fenómeno han aparecido en internet. En ellas se puede ver cómo, tras una hora de intensa luminosidad provocada por los rayos, la nube fue tomando la característica forma de un "hongo nuclear", lo que contribuyó a alimentar los miedos de los habitantes de Pekín.

y habrá señales en el cielo... y habrá señales en el cielo... Reviewed by Santiago JM on junio 22, 2012 Rating: 5

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“Venir a Cristo” es una frase muy común en la Santa Escritura. Se usa para describir esas acciones del alma por las que, abandonando de inmediato nuestros pecados y nuestra justicia propia, volamos hacia el Señor Jesucristo y recibimos Su justicia para revestirnos con ella y Su sangre para que sea nuestra expiación. Venir a Cristo, entonces, encierra el arrepentimiento, la negación de uno mismo y la fe en el Señor Jesucristo. Incluye en sí todas esas cosas que son el acompañamiento necesario de estos grandiosos estados del corazón, tales como la creencia en la verdad, la diligencia en la oración a Dios, la sumisión del alma a los mandamientos del evangelio de Dios y todas esas cosas que acompañan el amanecer de la salvación en el alma. Venir a Cristo es la única cosa esencial para la salvación de un pecador. Quien no viene a Cristo, haga lo que haga y crea lo que crea, está todavía en “hiel de amargura y en prisión de maldad.” Venir a Cristo es el primerísimo efecto de la regeneración. En el momento en que el alma es vivificada, de inmediato descubre su condición perdida, y se horroriza ante esa condición, busca refugio y creyendo que Cristo es el refugio adecuado, vuela hacia Él y descansa en Él